Si el virus trae un mundo mejor, ¿por qué estar tristes?, cuestiona escritor Juan Villoro

Por el covid-19, con la cual dijo que “se ha terminado el mundo tal y como lo conocíamos y, en ese sentido, creo que no debemos estar muy tristes, porque no era el mejor de los mundos posibles: era un mundo lleno de fanatismos, injusticias, ecocidio, polarizaciones políticas… difícilmente podíamos defender ese estado de cosas”.

En entrevista con Milenio, consideró que “lo que está ocurriendo es una oportunidad extraordinaria de replantearnos nuevas soluciones.

 

Para esas nuevas soluciones ni siquiera es necesaria la acción del ser humano, sino quizá más bien la inacción: el virus ha sido terrible porque ha paralizado el planeta, pero al mismo tiempo se han limpiado los canales de Venecia, la nube negra sobre China ha desaparecido, un puma recorrió las calles de Santiago, en el balcón de un amigo en Barcelona acaban de anidar unos búhos”.

Destacó que “la incertidumbre se ha apoderado de muchos de nosotros… La principal variable que tenemos es lo desconocido, no saber quién es el enemigo, ni cómo ni con qué intensidad puede atacarnos. Creo que eso es lo que más nos afecta frente al covid-19.

 

Es una enfermedad menos letal que muchas otras que tenemos, la gente sigue muriendo de numerosas causas, pero el hecho de que haya un virus contra el que no se puede combatir, contra el cual no hay protocolos, que carece de historia y que obliga a estar en confinamiento, lo convierte en un enemigo invisible.

 

El combate que hacemos contra el virus también es invisible, porque no podemos saber en qué medida, gracias a nuestra reclusión, se han evitado muchas muertes o algunas infecciones.

 

El virus es una amenaza que no vemos, nuestra reacción es una defensa que tampoco tiene efecto, es como una lucha de invisibilidades que ha creado una sensación inédita para todos nosotros. El virus es una amenaza que no vemos, nuestra reacción es una defensa que tampoco tiene efecto”.

 

Señaló que México saldrá de esta crisis solo con “ideas; todos los países tienen salidas a sus crisis. Continuamente caemos en la presunción de pensar que nuestro momento es único. Es obvio que atravesamos dificultades económicas, con un horizonte mundial inédito y con muy poca certeza de lo que ocurrirá. Hay incógnitas graves.

 

Por ejemplo, ¿qué papel asumirá el crimen organizado en un país que ha perdido la soberanía en grandes regiones? Después de pasar por el narcotráfico, la trata, la venta de armas, la piratería y el robo de combustibles, ¿los cárteles se harán cargo de los alimentos y las medicinas?”

 

Y agregó: “Me preocupa que haya un resurgimiento de autoritarismos y que se pierdan garantías y derechos individuales. Es una oportunidad para replantear el estado de cosas y encontrar soluciones que, espero, sean positivas, porque el mundo anterior no era muy bueno y también hay amenazas de que esto pudiera ser más preocupante en el futuro”.

 

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