Artistas circenses prometen ‘‘encuentro alucinado’’ con el universo de Chéjov.

Ciudad de México. Equilibrismo, malabarismo, acrobacias, música en vivo, danza, teatro, patinaje y video convergen y detonan una sucesión de imágenes oníricas y lúdicas en el montaje de Donka, una carta a Chéjov, a cargo de la Compañía Finzi Pasca, que tendrá temporada en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris del 12 al 22 de marzo.

Esa obra ‘‘tiene un fuerte ingrediente poético y onírico. No es un montaje sobre Chéjov; es sobre todo un encuentro alucinado entre nosotros en escena y el universo chejoviano’’, explicó la actriz Beatriz Sayat, integrante de esa agrupación interdisciplinaria, en conferencia con representantes de la prensa efectuada ayer en el Teatro de la Ciudad.

‘‘Representamos a Chéjov a partir de cómo su teatro nos ha inspirado. Es una especie de carta que le dirigimos en la que se habla de las coincidencias que unen su vida con la nuestra, su creatividad con la nuestra, como el humor y la ligereza.’’

Utilización de cuadernos de apuntes del autor ruso

Sayat añadió que no es una obra biográfica ni histórica sobre el dramaturgo ruso Antón Chéjov (1860-1904), sino una puesta en escena que retrata ‘‘la fragilidad de sus personajes, así como el espíritu de sus historias, en las que siempre hay algo que está por romperse; así, el hielo que se utiliza, como elemento de la escenografía y durante la escenificación por parte de los malabaristas, es una metáfora de esa fragilidad’’.

El nombre de ese montaje interdisciplinario surgió porque el vocablo ruso donka hace referencia a una pequeña campana atada a la caña de pescar que suena cuando un pez muerde el anzuelo. Chéjov adoraba pescar, era una forma de abandonarse a la reflexión.

Daniele Finzi Pasca, quien encabeza la agrupación, fascinado por esa imagen creó en 2010 esa obra para celebrar el sesquicentenario del natalicio de Chéjov.

Para la puesta en escena, el director Finzi Pasca utilizó también una serie de cuadernos escritos por Chéjov, ‘‘los cuales son muy interesantes, porque en ellos el dramaturgo escribió brevísimos apuntes, especie de bosquejos como los que hace un pintor, que podrían ser una historia que jamás desarrolló o ser reconocidos como el origen de un personaje o una obra de teatro”, explicó el director hace unos días en entrevista con La Jornada.

Sayat y el grupo de creadores escénicos detallaron que unos de los elementos importantes de la obra son los ‘‘kilos y kilos de hielo que se utilizan, desde candelabros hechos de hielo, el piso resbaladizo donde se baila y danza hasta pelotas de hielo con las que se despliegan algunos malabares’’. De ahí que se trata de un montaje poético, lúdico y onírico.

Cómo los humanos, por momentos, se quiebran

Como todos los trabajos de la Compañía Finzi Pasca, de igual manera se trata de una propuesta escénica muy visual. ‘‘El hielo es una metáfora de la poética y personajes de Chéjov. El hielo parece muy fuerte; sin embargo, lo mismo se puede quebrar o romper muy rápidamente, un poco como los seres humanos, que por momentos todo va bien y de pronto se quiebran. Más que representar a los personajes del dramaturgo ruso, el fin es adentrarnos en la fragilidad que hay en su intimidad’’.

La temporada de la obra Donka, una carta a Chéjov, de Daniele Finzi Pasca, en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico) comenzará mañana y concluirá el 22 de marzo.

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