André de Almeida Mendonça, el pastor que dicta justicia

*El evangélico, sucesor del exjuez Sérgio Moro, fungió como abogado en Petrobras y titular de la Abogacía General de la Unión.

 

 

André de Almeida Mendonça tiene 47 años, ocupó la jefatura de Abogacía General de la Unión (AGU) de Brasil y también fue miembro de la directiva de Petrobras. Ahora, el pastor evangélico es quien imparte justicia en el gigante sudamericano.

 

La renuncia de Sérgio Moro como ministro de Justicia en Brasil, el pasado 24 de abril, dio paso a que De Almeida Mendonça asumiera ese cargo.

 

El también abogado predica en la Iglesia Presbiteriana Esperanza, en Brasilia, y a la titularidad de AGU llegó durante la formación del gobierno del presidente Jair Bolsonaro.

 

Se trata de un hombre en el que el mandatario confía ampliamente, por ello, en el Diario Oficial de la Unión, al anunciar al nuevo ministro, destacó su “amor por Brasil”.

 

De Almeida Mendonça nació en 1972 en Santos, Sao Paulo. Se licenció en derecho y estudió una maestría en la Universidad de Salamanca, España, sobre corrupción y Estado de derecho.

 

Agradezco al presidente Jair Bolsonaro por confiarme la misión de llevar a cabo la impartición de justicia y seguridad en nuestro país”, dijo el pastor luego de ser nombrado en el cargo, destacó el diario Folha de S. Paulo.

 

El medio brasileño también da cuenta de que la nominación de André de Almeida Mendonça fue respaldado por la cúpula militar y del presidente del Supremo Tribunal Federal, José Dias Toffoli.

 

En Petrobras ejerció durante cuatro años como abogado, antes de llegar, en el año 2000 a la AGU.

 

Su carrera política tomó fuerza en 2008 cuando llegó a Brasilia y el entonces abogado general de la Unión, José Antonio Dias Toffoli, le asignó la jefatura del Departamento de Patrimonio Público y Probidad Administrativa.

 

RECUPERÓ FONDOS DESVIADOS

Ahí protagonizó la pesquisa que en 2010 ayudó a recuperar parte de los 169 millones de reales (aproximadamente 29 millones de dólares) desviados de las arcas públicas, que se utilizarían en la construcción del Tribunal Regional del Trabajo de Sao Paulo.

 

El ahora exministro Sérgio Moro, conocido por enviar a prisión al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en el caso Lava Jato, presentó su dimisión argumentando injerencia de Bolsonaro en la destitución del director general de la Policía Federal, Mauricio Valeixo.

 

Acusó al presidente de interferir en las decisiones de la Policía Federal sin consultarlo.

 

De hecho, la Fiscalía General Federal de Brasil pidió el pasado jueves al ministro Celso de Mello, del Supremo Tribunal Federal, autorización para entregar “sólo una parte” de las videograbaciones de la reunión que cita Moro en sus acusaciones contra Bolsonaro.

 

Para fines prácticos, el mandatario ahora cuenta con un aliado. André de Almeida Mendonça publicó en el año 2002 un artículo en el diario Folha de Londrina, titulado “La gente se da una oportunidad”, en el que habló de la elección de Bolsonaro.

 

Un hecho sin precedentes. Un país hasta ahora gobernado por reyes, por líderes formados en los estratos sociales más privilegiados, sin experiencia con la realidad de millones de brasileños miserables y marginados. Ahora, sin duda, estará al frente de la nación durante los próximos cuatro años un líder popular”, escribió el pastor presbiteriano en esa ocasión, ahora encargado de la justicia en la nación sudamericana.

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